Literatura

Esta sección es el espacio de expresión estudiantil del Diario Germaniano.

Poemas escritos por Samuel Carvajal y dedicados a Daliany Gonzalez:

Ojos nocturnos

I
Quizá me engañaste
Con tus ojos que seducen
Quizá me embriagaste
Con tus labios tan dulces

II
Hoy llueve en mi alma
Y tú te introduces
En cada mirada
Y en cada entrecruce

III
No sé cómo entenderte
Por qué eres tan bella
Pero quiero encenderte
En el fuego de mi estrella

IV
¡Quién sabe quién eres!
Quién sabe cuánto vales
Alma mía, no te alteres
No te agobies con tus males

V
Ojalá te quedaras más tiempo
Para dibujarte más sonrisas
Para besarte con el viento
Y abrazarte con la brisa


VI
Mira niña, que me perdí
En tu curiosidad de avispa
Mira muñeca, que yo sufrí
Que hoy encendiste mi chispa

VII
No sé qué le vi a la vida
Que me aferre a no morir
No sé qué hiciste, mi vida
Me diste una razón para vivir

VIII
Pero tú eres un fuego impetuoso
Yo soy un carbón apagado
Tú eres el fruto más jugoso
Y yo un niñito enamorado

IX
Quiero correr a tu lado
Pero no te puedo alcanzar
Quiero siempre tomado
De tus manos poderte besar

X
Déjame quererte vida mía
Déjame poderte alcanzar
Yo te buscaba y tú te ibas
El abrazo que no quiero soltar

 

El camino del viento

I
Cabalgaste entre las nubes
En tu caballo fiero
Entre mis brazos te tuve
Y me dijiste “te quiero”.

II
Me parece lo más lindo
Que me amaste a mí
Pero en solo dos brincos
Te fuiste de aquí.

III
Te fuiste de aquí
De mis besos sinceros
Te fuiste de aquí
De mis ojos solteros.

IV
Me enamoraste tanto tanto
Tanto sentí, tanto yo siento
Estabas aquí, y diste un salto
Hacia el camino del viento.

V
Refugio de tus besos, mi cuello
Mi cuerpo de tus caricias
Refugio de tu vida, mi empeño
De tus labios, mis mejillas.

VI
Sanaste todo mi dolor
Curaste una a una las heridas
Le diste vida a un amor
Sin límite y sin medida.

VII
Me viste una noche triste y fría
Una noche que es tu esclava
Pues cuando tú aparecías
A las estrellas cautivabas.

VIII
Me hiciste soñar otra vez
Tener ilusiones y ganas de vivir
Y aunque ya tú no estés
Un día volveré a verte sonreír.

IX
Eres mi mejor, mejor amiga
Eres mi más linda compañera
Eres quien me grita que siga
Eres la más linda primavera.

X
Prometiste borrar todas mis tristezas
Yo prometí para siempre seguirte amando
Y de todas, todas las promesas
Aquí yo voy a estarte esperando.

 

Poemas escritos por el  docente Diogenes Noriega:

La sangre del poeta

La sangre que quiere adivinar
misterios que esconde el mundo
belleza que detienes un segundo
para poderla en versos admirar.

Sangre que cabalga por tus venas
Pan, para el hambriento corazón
la bóveda estrellada es tu prisión
y tuyas son las estrellas ajenas.

Créame un universo, uno pequeño
tú que vives de las quimeras puras
los versos te sirven de armaduras
pues del idioma quieres ser dueño.

Diógenes Noriega


Instantes

Un balcón puede hacer al tiempo inconexo.

Puede anclarse en nuestra memoria
perdida en un océano que se llama universo,
ese intervalo en tu boca se llama gloria.

Cómo no recordarte sueño sonriente.
Ojos que derriten un témpano de hielo
pero ahora no siento el mismo aliciente,
aún falta mucho para llegar a tu cielo.

Era el vertiginoso instante en la perpetuidad.
Una puesta de sol agoniza en blanco balcón.
El día que muere y muere con felicidad.
Volver al día siguiente para ti es su razón.

Levanto a los cielos una súplica:
¡Oh señor que no haya tanta belleza!
Mis versos no alcanzan para escribir a la única
que ha robado los suspiros del amor con nobleza.

Diógenes Noriega


Las cuatro de la tarde

Tú y yo y las cuatro de la tarde,
alrededor de una taza de café.
Quise retenerte con mi mirada,
y la lluvia para ti inventé.

Imagen de amor hoy lejana y
de mis ansias solo queda una fe.
Hoy se pierde en la nada
lo que pudo haber sido y no fue.

Hoy recé y pedí al Dios del tiempo,
que acurrucarse los minutos en sus brazos
para que duerman inocentemente
y dures una eternidad en mi regazo.

Diógenes Noriega